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¿Desmontar el SIDA?

Sudáfrica: ¿Dónde están los pacientes de SIDA?


Agosto, 2000

Lo que aparece a continuación es un mensaje de correo electrónico que ha sido enviado al Sr. Leon Louw, de la Fundación Freemarket. Una médica investigadora de South Africa’s JHB General (Wits Medical School) preguntó si su hija podía entrevistar al Sr. Louw para un trabajo sobre SIDA que tenía que hacer para la escuela.

¿Por qué a él? Porque no pudo encontrar a nadie en el stablishment oficial dispuesto a otorgar una entrevista. Durante su búsqueda, encontró evidencias muy sorprendentes sobre una supuesta pandemia de proporciones aterradoras....
 
 

Estimado Sr. Louw:

Melanie está haciendo un trabajo sobre SIDA para la escuela. Junto con un compañero, debe observar las instalaciones y los costos de mantenimiento del SIDA en el área de JHB. Están haciendo un video sobre esto, y usted no sabe cuán difícil ha sido encontrar a alguien dispuesto a aparecer en el video de unos estudiantes de noveno grado para un trabajo escolar.

Llamé al Hospice de Houghton y hablé con una tal Divina Bishop. Me dijo que sólo muy pocos de sus pacientes tenían SIDA, que la mayoría eran pacientes con cáncer, lo cual es entendible. Aun así pregunté si alguien podía ser entrevistado por Melanie y su compañero, pero me dijo no había nadie disponible. Todos estaban visitando pacientes fuera del establecimiento. Ni siquiera pude lograr una entrevista para otro día. En cambio, me dio referencias de Emseni en Hillbrow, donde la mayoría de los pacientes que tratan son pacientes de SIDA.

Entonces, llamé a Emseni y hable con una tal Agnus Thiti. Dijo que no tenía problema en ofrecer una entrevista, pero que antes teníamos que pedir autorización a la persona encargada, un tal Joseph. Lo llamé y me derivó a una mujer llamada Tilly Otto. Me dijo que todos estaban ocupados en esa semana pero que iba a tratar de arreglarme algo para la semana siguiente. Cuando le dije que Agnus había estado de acuerdo en dar una entrevista, dijo que no entendía por qué había él aceptado. No quise indagar más. Todavía no recibí noticias de Emseni.

En el JHB General las cosas eran más complicadas aún. Al principio aceptaron dar la entrevista, pero cuando los chicos fueron allá, se negaron. Dijeron que sólo podían darles panfletos sobre SIDA. Para cualquier otra cosa, se requería la autorización de la Jefa del hospital. Fui a verla pero me dijeron que estaba de licencia hasta fin de mes. Nadie podía reemplazarla y tenía que esperar hasta que ella vuelva. Llamé a la inspectora con la ilusión de que pudiera ayudarme, pero tampoco estaba allí; ni su secretaria. Fui a la oficina del CEO pero estaba de viaje por un seminario. Le dejé un mensaje a su secretaria. Todavía espero su respuesta.

Lo que me pareció más extraño de la Clínica y Centro Consejero de SIDA de Gen fue el hecho de que no hubiera un solo paciente a las dos de la tarde el lunes 21 de agosto. Había tres personas de guardia y seis o siete enfermeras. Una de las mujeres de guardia se la pasó hablando por teléfono sobre su divorcio todo el tiempo que nosotros estuvimos allí, otra la miraba y la tercera estaba ocupada con su computadora. Las enfermeras estaban en un cuarto poniendo rótulos en frascos de orina, mientras charlaban plácidamente. Al principio pensé estar en el lugar equivocado. Pensé que el centro de SIDA tendría personas moribundas buscando ayuda médica desesperadamente, después de todo se supone que se trata de una epidemia. Estoy segura que esa clínica era la más tranquila de todas el lunes. Pero me dijeron que ese era el lugar y que encontraría a las enfermeras en el cuarto. Traté sin parar de encontrar por lo menos un paciente; estuve allí como media hora y no vi un paciente ni siquiera caminando. Me preguntaba cuándo veían a los pacientes. No podían atendernos los viernes porque no hay nadie después del mediodía, todos se toman el receso en ese momento. Melanie y su compañero podían dedicarse a esto solamente después del colegio, así que había que descartar al viernes.

Hoy, martes, volví a la clínica y descubrí que tenía unos doscientos pacientes y pensé: “bueno, aquí están los pacientes con SIDA”, pero la mayoría estaba allí para visitar al dermatólogo. Entonces, hablé con las enfermeras Susan y Caroline. Quería saber exactamente cuánta gente de la que estaba allí estaba por SIDA o por cuestiones o enfermedades relacionadas con la enfermedad del SIDA. Me dijeron que había 61 pacientes entre enfermos y portadores. La clínica abre a las siete de la mañana y cierra al mediodía. Durante este período tenían que atender a los 61 pacientes. Incluso, la enfermera Caroline me mostró el libro de los pacientes que habían visto y los que tenían que ver, el último de la lista era el número sesenta y uno. Luego me dijo que sólo veían pacientes con SIDA los días martes. Esto explica por qué no había ninguno el lunes. Bueno, supongo que las enfermeras necesitan tiempo para rotular los frascos, ¡y los empleados administrativos necesitan tiempo para ponerse al día con sus llamados telefónicos personales! Mientras hablaba con Caroline, otra enfermera apareció y parecía no estar muy conforme con que Caroline hablara conmigo, sobre todo, porque había ido sin la autorización de la Jefa del hospital, que estaba de licencia. La discusión terminó abruptamente.

Lo que descubrí es que esta gente relacionada con el SIDA parece no estar dispuesta a hablar con nadie, ni siquiera con estudiantes de noveno grado. Parece que guardaran un secreto. Nadie quiere hablar con Melanie o conmigo. No sé qué amenaza puede representar alguien de 15 años. Te mandan de un departamento a otro, por la cuerda de la burocracia. Pensé que iban a alegrarse con una estudiante que quiera hacer un trabajo de este tipo, especialmente si es para presentarlo en la escuela. Pero no hubo tal entusiasmo. Todo lo contrario, nos trataron como a sospechosos, y aunque les dije que no era para el SABC o el Sowetan sino sólo para un trabajo escolar, no se rindieron. Incluso les mostré las preguntas que Melanie les haría, pero esto no ayudó. Eran realmente preguntas muy sencillas, por ejemplo: cuántos pacientes atendían, el costo para los pacientes y para el Estado, con qué tipo de instalaciones o servicios para los pacientes contaban, etc. 

Aún no logramos obtener una entrevista para el video, pero seguimos intentándolo. Incluso quisimos comunicarnos con el Dr. Sanne, que se ocupa de los juicios clínicos en Wits y en el Gen. Nadie atiende el teléfono en su oficina, y no pudo verme esta mañana en la clínica porque estaba muy ocupado. 

Si atienden alrededor de sesenta y un pacientes por semana en un hospital grande como el Gen, pueden imaginar el resto. No pudieron decirme cuántos de los sesenta y un pacientes estaban enfermos de SIDA y cuántos eran sólo portadores. En el Emseni, descubrí que solamente tienen una guardia de pacientes con SIDA. Cuando pregunté cuántos pacientes había en esa guardia, me respondieron que esa información no iba a ayudarme, ya que según el superior, Joseph, existe toda clase de pacientes allí. Entonces pregunté si podía hablar con alguien de la guardia para saber exactamente el número de pacientes que ingresaban por SIDA. Joseph me dijo amablemente que eso era imposible, porque al personal de la guardia no se le permitía hablar conmigo sin su consentimiento. Entonces, le pedí su consentimiento y me contestó que  le llevaría un tiempo poder dármelo. Le dije que no quería averiguar el nombre de los pacientes u otra clase de información sensible, sólo el número de pacientes que ingresaban por enfermedades relacionadas al SIDA. Me prometió hacer algo. Me dijo que había veintiocho pacientes en total en la guardia, pero que no podían decir cuántos de ellos eran de SIDA. Me rendí. La información respecto de SIDA parece tratarse del secreto mejor guardado, más aún que los de la NIS.

Tenga en cuenta que el Hillbrow se considera uno de los lugares de la provincia con mayor concentración de portadores y enfermos de SIDA. Hablé con Fikile, de la Comunidad de Información y Centro de Ayuda sobre SIDA de Hillbrow, y no pudo darme una cifra o número estimativo de la cantidad de personas con SIDA en el área de Hilbrow. Lo único que pudo decirme es que el número es muy, muy alto. Me dijo que ese centro sólo trabaja como consejero. Yo quería saber adónde iba la gente para los tratamientos, y me dijo que al Gen o al Emseni. En el Gen nadie podía ayudarme. No había una guardia que se ocupe específicamente de pacientes de SIDA y nadie parecía saber donde podía encontrarlos o con quien podía hablar para saber cuántos pacientes eran portadores o estaban enfermos de SIDA (insistían en que haga esta distinción).

Hablé con alguien de nuestra guardia, la de cirugía cardio-torácica. Entre los aproximadamente 700 pacientes que atendemos por año, alrededor de 20 son VIH positivos. No vemos pacientes enfermos de SIDA ya que se considera peligroso e inoperable. Me comunicaron en el Departamento de Trabajo Social que en la guardia médica tienen unos 30 pacientes VIH positivos.

Aparentemente allí, en la guardia médica, está la mayor concentración de pacientes portadores o enfermos de SIDA del Gen. Me dijeron que este es probablemente el número de pacientes (30) portadores de VIH que se encuentra en la guardia en todo momento. Parece que no podré encontrar información acerca de cuántos pacientes han desarrollado la enfermedad. Hace quince días leí en el Star que alrededor de 200 maestros mueren de SIDA cada mes. No pude encontrar uno en ninguno de los hospitales en los que indagué. Está bien, quizás decir esto sea injusto porque me han dicho que “mucha” gente muere de SIDA, pero nadie me ha dado un número exacto o ni siquiera aproximado. 

De todas maneras, llamé a la guardia médica, guardia 587, y hablé con la enfermera a cargo. Hoy, 22 de agosto del 2000, a las 15.25, no hay pacientes portadores de VIH o enfermos de SIDA en esa guardia. Les dije que en el Departamento de Trabajo Social me habían dicho que debería haber alrededor de 30 pacientes portadores de VIH o enfermos de SIDA en esa guardia en todo momento, y me contestaron que era cierto, que a veces el 50% de los pacientes son VIH positivos, pero no sucedió esto hoy ni ayer. ¡Intentaré mañana!

Mientras tanto, no he encontrado a nadie que quisiera ofrecer una entrevista a una joven de 15 años para su trabajo escolar. ¡Quizás deba intentar con un mensaje de SOS a través de Internet!

Atentamente,

La mamá de Melanie 

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