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¿Desmontar el SIDA?

Entrevista con el Dr. Lanka

 EL ‘VIH’ NO HA SIDO AISLADO. 
LUEGO NADIE PUEDE DECIR QUE EXISTE, 
Y MENOS QUE SEA LA CAUSA DEL ‘SIDA’

entrevista con el virólogo alemán Dr. STEFAN LANKA

por Lluís Botinas

¿Qué cualificación tiene Ud. como para poder decir algo que choca con lo que se da por evidente: que el VIH existe y que es la causa del SIDA?
Soy licenciado en Biología desde 1989, y ya en mis prácticas como estudiante empecé a estudiar e investigar los virus. Junto con varios colaboradores logré aislar un nuevo virus el año 1988, cosa que pocos virólogos (de los aproximadamente 2000 que debe haber hoy en el mundo) han logrado. Además, fue el primer virus aislado en un alga marina eucariota. Resultó enormemente complejo, y tuve que aprender todas las técnicas relacionadas con el aislamiento de un virus. ‘Mi’ virus es el Ectocarpus Siliculosus (EsV), que tiene 16 proteínas en su envoltura y más de 320.000 letras genéticas en su ácido nucleico, que es de ADN. Fijar el número exacto de letras genéticas, cosa que puede hacerse con todo virus realmente existente, hubiese exigido el equivalente a unos cincuenta millones más de pesetas, cantidad de la que no dispuse. El aislamiento del EsV abrió unos campos de investigación y de inversión inéditos e importantes, y fue la base de mi tesis doctoral, que defendí en 1994. Resumiendo, soy Doctor en Ciencias de la Naturaleza, biólogo, biólogo molecular y, lo que es decisivo para este tema, virólogo.

¿Qué es un virus?
Todo virus realmente existente es una entidad natural (resultado de procesos biológicos que han tenido lugar en la naturaleza; un virus real no puede ser fabricado en un laboratorio, por muchos millones de dólares que se inviertan en ello), no-celular (no tiene funcionamiento bioquímico alguno, es decir, no tiene respiración ni alimentación ni capacidad de reproducción propia), enormemente estable (tanto que aguanta intacto el ser puesto al vacío) y constituido básicamente por una envoltura (formada sobre todo por proteínas) que contiene en su interior un trozo de información genética (de ADN o de ARN). Una regla cardinal de la virología es que todos los ejemplares de un mismo tipo de virus tienen exactamente las mismas características: tamaño, forma, estructura, composición (proteínas y genoma), etc.

¿Qué es aislar un virus?
Es separarlo de cualquier otro tipo de materia que no sea él mismo. En particular, debe ser totalmente diferenciado respecto de todos los componentes de la célula que lo contenga. Y finalmente debe ser caracterizado, es decir, hay que precisar exactamente -es decir, aminoácidos constituyentes y orden en que están colocados- cuáles son las proteínas que forman parte de su envoltura, y qué letras genéticas tiene su ácido nucleico y en qué orden están colocadas.

¿Cuáles son los requisitos exigidos para poder afirmar que un nuevo virus ha sido aislado?
Son cuatro. Ante todo, presentar cuatro fotografías. La primera, del virus dentro de célula, lo que se llama del virus infectando células. La segunda, de uno o varios ejemplares del virus pero sin absolutamente nada más en la fotografía; esto es fácil de hacer ya que por centrifugación se separan y quedan agrupados los ejemplares del virus que se ha descubierto, y con la punta de una aguja se colocan unos cuantos directamente al microscopio electrónico que, como se sabe, trabaja al vacío; pero como que un virus tiene la enorme estabilidad que antes he mencionado, puede ser fotografiado directamente al microscopio electrónico. La tercera fotografía, de las diferentes proteínas que forman la envoltura del virus separadas según su tamaño por medio de una técnica que se llama electroforesis en gel; en el caso de ‘mi’ EsV se ven 16 líneas horizontales paralelas, quedando las proteínas más largas arriba y las más cortas abajo. La cuarta, del ácido nucleico del virus; se obtiene con la misma técnica, y en este caso en la foto se ve una única línea horizontal, tanto más arriba cuanto más largo sea; esto me causó unos ciertos problemas técnicos con el EsV, ya que su genoma es muy largo y en aquellos momentos no era posible separar según tamaño una molécula tan larga conservándola intacta.

¿El segundo requisito?
Hay que caracterizar exactamente cada proteína, es decir, fijar qué aminoácidos la componen y en que orden están colocados. Y lo mismo con el ácido nucleico, secuenciando sus letras genéticas. Ello es exigido por el hecho de que una misma longitud de ambos tipos de moléculas puede corresponder a componentes y órdenes distintos, con lo que se trataría de proteínas o de genomas distintos..

¿El tercer requisito?
Efectuar los experimentos de control. Supongamos que de unas células infectadas hemos conseguido las cuatro fotografías mencionadas. Pues bien, hay que trabajar en paralelo con el mismo tipo de células pero no infectadas. Es decir, hay que hacer exactamente las mismas operaciones con los mimos productos a las mismas concentraciones durante el mismo tiempo y a la misma temperatura, y al efectuar dichas cuatro fotos no debe aparecer nada que coincida con lo contenido en las fotos del virus. Hay que repetir cuidadosamente varias veces estos controles, a fin de evitar que haya habido lo que se llama contaminación, y poder finalmente afirmar con toda seguridad que las proteínas y el genoma hallados son realmente del nuevo virus.

¿Y el cuarto requisito?
A medida que se va avanzando en el aislamiento y caracterización del nuevo virus, hay que ir publicando en revistas científicas adecuadas artículos que expliquen los resultados que se van obteniendo, así como las condiciones exactas en que se está trabajando. Así otros investigadores pueden reproducir los experimentos y comprobar que se llega a los mismos resultados. Por ejemplo, a medida que fuimos aislando ‘mi’ EsV, publicamos cuatro artículos sucesivos en la revista Virology.

¿Y que ha ocurrido con el VIH?
Pues que no se ha cumplido con absolutamente ninguna de estas cuatro exigencias.

Pero todos hemos visto numerosas fotografías del VIH...
¡También Ud. se ha creído los pies de foto! Y es lógico, ya que hasta ahora no tenía los elementos suficientes para saber que las muchas fotografías que han circulado en absoluto demuestran que se ha aislado un nuevo virus. Casi todas se encuentran en cualquier libro de biología celular, ya que la mayoría corresponden a vesículas celulares de transporte, que sirven para llevar las proteínas que elabora una célula hasta otra célula que las necesita. Se van conformando las bolitas de transporte, salen de la célula emisora atravesando su membrana y entran a través de la membrana de la célula receptora: esto es presentado como ‘VIH abandonando una célula y entrando en otra para infectarla’. Esas vesículas celulares son inestables, ya que se disuelven en cuanto han cumplido su misión. Esto da un criterio más para dejar de creer en la mayoría de los engañosos pies de foto: como que son inestables, para poderlas fotografiar hay primero que fijarlas químicamente y a continuación endurecerarlas con resina, y luego cortar con un cuchillo de diamante una rodajita para poderla fotografiar. Pues bien, en cuanto lea en el pie de foto que se trata de una ‘sección ultrafina’, ya sabrá que hay truco, que no se trata de un virus. Un virus real se puede fotografiar todo entero directamente con el microscopio electrónico por la estabilidad que he recalcado, y no precisa ser fijado y endurecido, y, menos aún, cortado en secciones ultrafinas... Además, en muchos casos lo que presentan son simplemente fotografías diseñadas por medio de ordenadores.

Se argumenta que con el VIH, por ser un retrovirus, no funcionan estas reglas.
Gracias por esta observación, ya que ayuda a situar el engaño del ‘VIH’ en el contexto histórico y técnico que permite comprenderlo. Fue un dogma de la Genética que la información sólo podía ir del ADN al ARN, y jamás al revés. En unos cultivos muy especiales de células cancerosas, en 1970 se comprueba que la información genética también puede transcribirse del ARN al ADN, actividad a la que se llamó retrotranscripción o transcripción inversa, y que se atribuyó a un encima al que se denominó transcriptasa inversa. En vez de atreverse a cuestionar el dogma establecido, los investigadores se inventaron la hipótesis de que la actividad de transcripción inversa indicaba que ahí había un nuevo tipo de virus a los que llamaron retrovirus y a los que consideraron causantes de cáncer. Eso llevó a que el presidente Nixon declarase en 1971 la ‘guerra al cáncer’, canalizando miles de millones de dólares hacia los biólogos moleculares que investigaban esos supuestos nuevos virus. Así nació la retrovirología: las elucubraciones de un puñado de expertos basándose en unos experimentos muy especiales hechos en cultivos de unas células anormales sometidas a unas condiciones excepcionales (mitógenos y otros productos estresantes oxidativos) que jamás pueden darse en un cuerpo humano, por muy enfermo y deteriorado que esté. Este clan consensuó en 1973, en una reunión en el Instituto Pasteur de París, siete requisitos más laxos para poder hablar del aislamiento de un nuevo retrovirus. Pero ni siquiera estas exigencias han sido cumplidas en el caso del VIH. El equipo australiano de la Dra. Papadopulos lo ha demostrado exhaustiva y concluyentemente.

Pero se sigue usando a la transcripción inversa como señal de presencia del VIH...
En efecto, y este es uno de los errores básicos de la pseudociencia del SIDA. En realidad, desde fines de los setenta se sabe que la transcripción inversa es ubicua, ya que se detecta en cualquier actividad de células, normales o no. Y desde 1996 ya se conoce el porqué: la transcripción inversa forma parte de los mecanismos de autoreparación que tiene el ADN del núcleo de las células. ¡O sea que, al contrario de lo que siguen sosteniendo los especialistas oficiales del ‘SIDA’, la retrotranscripción  indica precisamente un proceso de curación!

Se dice que el VIH tiene 10 proteínas y 9.150 letras genéticas...
Esto lo ignoran la mayoría de científicos y médicos que están trabajando en el campo del SIDA, pero es cierto que se ha diseñado un VIH con estas características. Es el resultado de los acuerdos tomados principalmente por los Drs. Gallo y Montagnier, a fin de suavizar las contradicciones que aparecían entre los distintos modelos de VIH propuestos. De ahí que se inventase la supuesta enorme capacidad del VIH para mutar. La cifra de 9.150 letras genéticas se fue consensuando entre 1988 y 1990 para evitar el ridículo que significaba que unos presentasen al VIH con 8.800 letras genéticas, otros con 9.400 y unos terceros con otras cantidades (eso sí, siempre números redondos, lo cual ya indicaba que había una manipulación). Y, por ejemplo, la proteína p-24, que sigue siendo utilizado para la supuesta ‘detección directa del VIH en sangre’, se ha comprobado que en realidad es una proteína humana...

Entonces la fama de los Drs. Gallo y Montagnier...
Es simplemente una estafa científica y social. Pero quisiera hacer una diferencia entre ambos. 
 El Dr. Montagnier es un mediocre que nunca dijo que su ‘retrovirus’ fuese la causa del SIDA. Precisamente por ello ya en 1990 planteó su hipótesis de los cofactores: puesto que el VIH es incapaz por sí sólo de matar célula alguna, es necesario que haya otro factor (¿un micoplasma?; en su último libro dice que es el micoplasma el que produce transcripción inversa...) que actúe al mismo tiempo sobre la misma célula. En el reportaje ‘SIDA: la duda’, dirigido en 1996 por el parisino Djamel Tahi, declara que la transmisión heterosexual no se ha confirmado en Occidente. Y posteriormente reconoció ante dicho director Tahi que no habían purificado el ‘VIH’. Resumiendo: el Dr. Montagnier, aunque afirmó haber aislado en 1983 un nuevo ‘retrovirus’ y sigue beneficiándose de ello, quita importancia al papel del supuesto VIH en tanto que supuesta explicación del ‘SIDA’ e incluso reconoce parcialmente que no hizo lo que se le atribuye... 
 En cambio, el Dr. Gallo intentó primero colar como ‘virus del SIDA’ (donde mataría células) el mismo ‘retrovirus’ VLTH-1 que había presentado en vano como causante de leucemia (donde multiplicaría células). Más tarde, el Dr. Gallo robó el ‘virus’ del Dr. Montagnier y tomó la iniciativa de presentarlo como la causa del ‘SIDA’ en una multitudinaria conferencia internacional de prensa el 23 de abril de 1984, sin que previamente hubiese aparecido ni un sólo artículo científico suyo que pudiese ser analizado por otros investigadores; es más, ni siquiera hubo una reunión entre científicos de distintos centros que avalase la ‘sensacional noticia’. Y el Dr. Gallo actuó así porque el New York Times del día anterior sacó un artículo en primera página en el que el director de los CDC (Centers for Disease Control, que fueron quienes dirigieron el invento del ‘SIDA’) daba a conocer que los CDC apoyaban al ‘virus francés’ mientras que los NIH (National Institutes of Health, para los que trabajaba el Dr. Gallo) respaldaban al ‘virus americano’. Convocar una rueda de prensa y convertir en verdad social que el ‘virus del Dr. Gallo era la causa del SIDA’ fue una maniobra para zanjar el enfrentamiento entre las dos principales instituciones sanitarias de los USA. Y que esa maniobra fue al máximo nivel lo ratifica que el mismo día los NIH registrasen la patente de un test del Dr. Gallo aún por confeccionar, con lo que se aseguraban millones de dólares en royalties... El Dr. Gallo es un gángster científico que ha sido condenado por mala conducta profesional por una comisión del Senado de los EE.UU., por lo que tuvo que dejar de trabajar en una institución pública como son los NIH y ahora ‘investiga’ en un centro privado que le han construido directamente algunas industrias farmacéuticas...

Pero algo tuvieron que detectar en sus laboratorios...
Del estudio atento de todas las condiciones descritas en los artículos que publicaron en las revistas científicas, se deduce claramente que sólo aislaron proteínas celulares, la mayoría citoesqueletales, obtenidas en unos cultivos de células humanas anormales sometidas a unas condiciones también anormales. En cuanto a la afirmada detección en sus experimentos de transcripción inversa, que se utilizó y se sigue utilizando como prueba de la presencia del ‘VIH’, en realidad no es otra cosa que la detección de actividades enzimáticas propias de los especiales cultivos celulares usados. En efecto, el Dr. Montagnier empleó células embrionarias mientras que el Dr. Gallo usó células cancerosas, y se sabe que estos dos tipos de células tienen, de manera totalmente normal en ellas, gran cantidad de actividad de retrotrascripción. 

Si esto es así, ¿es posible aún enderezar el entuerto?
Considero que es relativamente fácil lograrlo. Basta con que cada vez más ciudadanos, médicos, científicos, periodistas, políticos, asociaciones, instituciones, etc., y, sobre todo, las personas a las que se les ha dicho que están ‘infectadas por el VIH’, dediquen diez minutos a escribir una carta pidiendo a las autoridades sanitarias de cada país las pruebas científicas originales de que el VIH ha sido aislado. Se encontrarán con la misma sorpresa que tuve yo cuando empecé a investigar este punto: que no las tienen. Además, ahora este desenmascaramiento puede facilitarse por el hecho de que desde 1996 el Dr. Ho y sus patrocinadores han impuesto un ‘VIH’ totalmente distinto del ‘VIH’ de los Drs. Gallo y Montagnier.

¿Quiere decir que hay dos ‘modelos de VIH’ distintos?
Sí. Desde 1984 a 1995 estuvo aceptado el VIH-diseño-Gallo-Montagnier. Según este modelo, el ’VIH’ era un lentivirus, tenía un periodo de latencia muy largo (de hecho, cada año que pasaba lo alargaban un año más) y resultaba dificilísimo de encontrar, incluso en enfermos terminales que al poco tiempo morían ‘víctimas del VIH’. Pero a inicios de 1996 una parte de la industria farmacéutica logró imponer el VIH-diseño-Ho hoy aceptado, según el cual el ‘VIH’ es un virus a gran velocidad, se multiplica miles de millones de veces desde el primer día, y lo encuentran en todas partes de la persona ‘infectada’. 

¡Pero estos dos ‘modelos de VIH’ son incompatibles!
En efecto. Pero el relevo de ‘modelo-de-VIH’ tuvo lugar sin discusiones entre los dos grupos de diseñadores a fin de no llamar la atención, evitando así el riesgo de que algo tan claro y comprensible trascendiese a los medios de comunicación, llegase a la opinión pública y pudiese poner en peligro la construcción de la que ambos grupos obtienen beneficios y privilegios.

¿Cómo se explica tal relevo?
Técnicamente, porque el Dr. Ho aplicó una técnica nueva, llamada PCR, al ‘SIDA’, y presentó como características del ‘VIH’ lo que son simples consecuencias de la nueva técnica sin significado biológico alguno. Estamos, pues, en presencia de lo que se llama ‘un artefacto técnico’. 
 Y económicamente porque el ‘VIH-modelo-Gallo-Montagnier’ tenía un gran inconveniente: cientos de miles de personas ‘seropositivas’ y, por lo tanto, potenciales clientes de los laboratorios implicados en el tratamiento del ‘SIDA’, continúan bien año tras año, con lo que no se convertían en clientes efectivos. El ‘VIH-modelo-Ho’ permitió que en el Congreso de Vancouver de 1996 se adoptase la consigna “Golpear fuerte y rápido”, con lo que se empezó a administrar los peligrosos ‘cócteles’ en grandes cantidades y desde el mismo día en que la persona sospechaba que podía haberse ‘infectado con el VIH’. Que los mismos laboratorios hiciesen que el Dr. Ho fuese proclamado ‘Hombre del año’ por la revista Times acabó de consagrar la maniobra...

¿Y qué ocurrirá cuando se pidan las pruebas científicas de que ‘el VIH ha sido aislado’?
Confío en que cuando las autoridades politicas de den cuenta de que tales pruebas no existen, comprendan que cometieron el grave error de creerse de buena fe lo que un puñado de científicos, políticos y ejecutivos norteamericanos inventaron, entre 1981 (el ‘SIDA’) y 1984 (el ‘VIH’ y los ‘tests’), por razones en gran parte internas a los USA. Y confío en que la mayoría de dichas autoridades reaccionen rectificando y ayudando a desmontar el ‘SIDA’. Yo y la corriente de científicos con los que colaboro estrechamente, ofrecemos nuestros conocimientos y nuestra colaboración para contribuir a que este proceso regenerativo se realice en las mejores condiciones posibles. 

(26-marzo-1997; modificada y ampliada especialmente para la edición de mayo del 2000)
 
 

El Dr. Stefan LANKA es biólogo y virólogo por la Universidad de Konstanz (Alemania).
Es el primer científico que ha aislado un virus de un alga eucariota marina: el Ectocarpus siliculosus virus (EsV).
El Dr. Lanka es portavoz de las asociaciones REGIMED (Research Group in Investigative Medicine and Journalism) y MuM (Ciencia, Medicina y Derechos Humanos)